domingo, 19 de noviembre de 2006
El escritor José Saramago celebró hace tres días su cumpleaños número 84 en el pequeño pueblo portugués donde nació con la presentación de un nuevo libro que narra, de forma más fiel que literaria, sus memorias de infante.

Cientos de habitantes de Azinhaga, la aldea natal del escritor, y numerosos visitantes se congregaron en las antiguas instalaciones de una procesadora de tomates para celebrar su aniversario y la nueva obra, con música, lecturas y emotivos discursos de las autoridades.

As pequenas memórias (Las pequeñas memorias) cuentan, en apenas 150 páginas, los recuerdos de niñez del Premio Nobel de Literatura de 1998, que confesó hoy haberlas escrito "lejos de la estructura propia de una novela".

"Puedo asegurar que lo que está en el libro no sólo lo he vivido sino que, además, no lo he adornado", declaró el escritor a los periodistas que le acompañaron en la presentación.

"He buscado la realidad de mis recuerdos", comentó Saramago, que aseguró no tener intención alguna de proseguir con otras obras estas memorias, que abarcan sólo hasta sus 15 años.

El texto evoca su vida familiar, los amigos, las primeras lecciones que recibió de la vida en Azinhaga, de la que partió muy niño para ir a Lisboa, pero adonde regresaba con mucha frecuencia en días festivos.

"Sin los años que viví aquí, no sería la persona que soy ahora", afirmó Saramago, recordando con nostalgia sus años de aldea en la comarca de Ribatejo, a 133 kilómetros al norte de Lisboa.

"La necesidad de escribir este libro era tan fuerte como la de cualquier otro", sentenció el autor al explicar que le había movido "una idea que le rondaba la cabeza desde hacía 20 años".

Saramago se deja llevar por el niño que fue, como sugiere la presentación editorial de la obra, que narra la vida con su madre, con su padre policía y sus abuelos, sus paseos al río, sus andares descalzo y sus primeros escarceos amorosos.

Aunque Saramago, que reside en las Islas Canarias (España), va con frecuencia a su pueblo, los tres mil habitantes de Azinhaga le recibieron de forma multitudinaria con bandas, trajes típicos y pancartas de Parabens (Felicidades) colgadas por las calles.

El autor llegó en un autobús repleto de amigos y recibió, nada más bajar, una salva de abrazos de felicitación por su 84 cumpleaños.

Del brazo de su esposa, la periodista española Pilar del Río, y acompañado del alcalde, Vitor Guia, recorrió después algunas calles del pueblo, mientras cientos de sus paisanos y decenas de periodistas se aproximaban a su alrededor.

José dos Reis, un anciano vestido con el traje tradicional de Ribatejo, con los colores de la bandera portuguesa, felicitó al escritor, guitarra en mano, en nombre de los más viejos del lugar.

"Era mi amigo", explicó el campesino de 86 años, que vio crecer y corretear a Saramago por las calles de Azinhaga.

"Cuando me preguntan cómo llegué a donde llegué les contesto que no sé, pero hice mi trabajo", dijo Saramago en el discurso que dirigió a su pueblo, congregado en la antigua fábrica de pasta de tomate, que la crisis económica se llevó hace varios años.

El Premio Nobel, que firmó cientos de autógrafos sobre ejemplares de su nueva obra, se declaró "emocionado y sin palabras" con el homenaje de sus paisanos y conmovido por el regalo de su mujer, una primera edición en español sin corregir aún, de Las pequeñas memorias.

"Lo acabó de traducir hace sólo unas horas y ya está aquí en este libro", contó Saramago en la tribuna, entusiasmado por la rapidez de la impresión utilizando las nuevas tecnologías".
Publicado por jucar2 @ 11:06  | Noticias
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