NACIDO EN VEGAMIÁN (LEÓN), 1955
TÍTULOS ABOGADO Y PERIODISTA. RESIDE EN MADRID
OBRAS ´LA LENTITUD DE LOS BUEYES´, ´MEMORIA DE LA NIEVE´, ´LUNA DE LOBOS´, ´LA LLUVIA AMARILLA´. ´ESCENAS DE CINE MUDO°´ Y ´EL CIELO DE MADRID´
ÁCTUALIDAD HA PARTICIPADO EN EL CICLO INVITACIÓN A LA LECTURA
--¿Ha visto la luz de esta tarde de jueves?
--He estado en las Cinco Villas. Había una luz muy bonita de otoño, con los chopos abajo, precioso.
--Esa luz, incorporada a su memoria, puede aparecer algún día inesperadamente en una novela ¿no?
--Ese es el resorte de una novela. De repente, cuando menos te lo piensas te sale una luz que era esa misma, la que viste una tarde de noviembre en Uncastillo. Yo hablo mucho de la memoria, porque creo que es la sustancia fundamental de la literatura. No en plan nostálgico, sino como una materia de la que te nutres. Antonio Lobo Antunes decía que la imaginación no es más que la memoria fermentada. Nadie imagina a partir de la nada.
--Usted ha dicho que se escribe sobre lo que no se tiene, porque lo que se tiene, basta con vivirlo. ¿Nacer en un pueblo y vivir en la ciudad supone tener una cuenta pendiente con el pasado?
--Eso de llegar trasplantados a la ciudad le ha ocurrido a casi la mitad de la población de España. Se escribe de lo que uno cree que ha perdido, pero es que es imposible perder aquello porque forma parte de la memoria de las personas y de la historia de este país. Y este país ha tenido siempre y sigue teniendo una relación complicada con su memoria. No sólo con la memoria histórica, sino con su propio pasado rural. Eso produce una quiebra en la personalidad de mucha gente. Y de eso hablo en algunos libros, no en todos.
--Hay una frase enigmática de San Agustín que mucha gente conoce ahora gracias a usted...
--Si, dice: ¿No será Dios el tiempo? Esa es la frase a la que pretendo llegar en la novela que estoy escribiendo, cuyo único objetivo es acabarla con esa frase. Es una trasposición de una idea de San Agustín en el sentido de ¿no estaremos perdiendo el tiempo, la vida, detrás de unos dioses que pueden ser metafísicos o materiales como el dinero, la fama o el éxito?, para preguntar ¿No será Dios el tiempo?
--Su novela La lluvia amarilla acaba también con una frase que deja fuera de juego al punto final. Dice: ´La noche queda para quien es´.
--Es una frase que tampoco es mía; por eso digo que la memoria sirve. Se la oí a una vieja de un pueblo de Los Ancares y me impactó por la ambigüedad y por la sugerencia derivada de lo abstracto, no de lo concreto o de lo evidente. la propia construcción es muy galaica: No dijo la noche queda para los muertos o para los lobos o para los fantasmas. Me impactó mucho.
--Del Llamazares juvenil que escribía poesía al novelista actual (El cielo de Madrid) se nota un irse haciendo dueño del tiempo, que uno lleva la vida por delante, no detrás, como un lastre ¿Es así?
--Va uno adquiriendo una especie de poso y de mayor relajación. Pero creo que el tema fundamental y el que más puede preocupar a las personas es el tiempo. Hablemos en broma o ironicemos, pero el paso del tiempo es lo que mueve el mundo.
--El pretérito imperfecto podría ser un intento de ralentizarlo
--Eso es cierto. Esa es la contradicción del hombre, nos pasamos media vida perdiendo el tiempo y la otra mitad tratando de recuperarlo. Los momentos felices, viajes o celebraciones, tratamos de fotografiarlos para fijar ese presente. Cuando uno escribe, lo que trata es de parar o recuperar el tiempo. Todo empeño artístico del hombre es de perdurabilidad. Escibir es intentar parar el tiempo.