sábado, 11 de agosto de 2007
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Mario Vargas Llosa inicia, el martes 25 de septiembre, las actividades culturales del próximo curso de la Fundación Juan March (www.march.es), en su sede de Madrid (C/Castelló, 77) participando en una nueva sesión de "Poética y Narrativa". Vargas Llosa hablará, el martes 25 sobre "Escribir una novela" y el jueves 27 de septiembre mantendrá con el escritor y periodista Juan Cruz un "Diálogo sobre la ficción en la novela y el teatro". Los actos, de carácter gratuito, tendrán lugar en el Salón de Actos de la entidad, a las 19h30.

Así resume su conferencia el escritor hispano-peruano:



Me propongo en esta conferencia describir el proceso que sigue en mi caso la elaboración de una novela. Desde que, a partir de algunas imágenes de la memoria, surge en mí un fantaseo que es como la semilla de la cual irá brotando con el tiempo una historia, hasta que meses o años después todo ello cuaje en una novela. Trataré de mostrar los problemas formales, de lenguaje y estructura, que debo siempre afrontar para dar a los personajes y situaciones una máxima visibilidad y dotar a la obra de una apariencia de total autonomía. Utilizaré, claro está, para ilustrar este proceso ejemplos de mis propias novelas, principalmente las últimas. Demás está decir que mi exposición no tendrá un carácter académico ni científico, será lo más llano y directo posible, mucho más un testimonio personal que una conferencia magistral.
Publicado por lahechiceradelaluna @ 21:34  | Noticias
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sábado, 02 de junio de 2007
Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos días sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se encanta, se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me danzo y me lloro en mis numerosos funerales. (Ella es su espejo incendiado, su espera en hogueras frías, su elemento místico, su fornicación de nombres creciendo solos en la noche pálida).
Alejandra Pizarnik

Publicado por jucar2 @ 12:18  | Prosa
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lunes, 28 de mayo de 2007
El estilo es indispensable para fijar la inspiración en una forma artística. Por medio del estilo el artista fusiona y armoniza los diversos elementos, dándoles una unidad, al mismo tiempo que logra que los demás veamos el argumento, como lo ven sus propios ojos.
El estilo es inseparable de la obra de arte acabada. La penetra, la invade y, sin embargo, permanece en cada momento invisible como algo que no se deja comprobar.

La finalidad de la literatura es esencialmente estética; es decir, pretende producir belleza. El texto literario se caracteriza, entre otras propiedades, por:
Predominio de la función poética del lenguaje: el texto llama la atención por sí mismo, por su original construcción, que lo distingue del uso normal, para así dotarse de especial y nueva significación.
Por la connotación, que es especialmente relevante: la palabra poética no se agota en un solo significado; no es, como en el lenguaje común, simple sustituto del objeto al que se refiere, sino que su significado se ve acompañado de distintas sugerencias y sentidos que sólo pueden apreciarse en su contexto.
Es imposible separar qué es lo que dice el autor (el contenido, la significación) de cómo lo dice (la forma), aunque esta división pueda ser útil en determinadas ocasiones como recurso metodológico.

Quien nada lee mal escribe. Es, sin lugar a dudas, en el primer párrafo de un manuscrito donde se advierte el estilo que emplea el escritor; por la sintaxis desprovista de oscuridades, o la forma de adjetivar que más se ajusta a las diferentes frases y no la más linda o pintoresca. ¿Por qué el primer párrafo, si es tan solo un párrafo? El párrafo en sí mismo, debe contener un argumento coherente, una secuencia de pensamientos bien hilvanados. Cuando se termina esta secuencia o situación, hay que considerar la puntuación, las comas , o puntos y comas y la conjugación verbal, Así como la herramienta para encontrar palabras y su significado, es el diccionario y para construir frases es la gramática, para construir un párrafo con claridad, necesitamos revisar los manuales de lógica y dialéctica, y que están al alcance de todos. Hay gran cantidad de escritores que alargan la información, hasta entrada ya las cien páginas, en donde comienza recién la trama. He leído varios libros así. Novelas insoportables que daban verdaderas lecciones de informática, de astrología o religión, cuando una lo que quería era llegar a saber de qué trataba el libro y seguir paso a paso la trama. Larguísimos comienzos y tramas débiles o finales pocos creíbles. O el punto de vista equivocado. En algunos momentos cae en tópicos y en frases hechas que hay que revisar. O qué decir de la construcción de los personajes esteriotipados, olvidando que están escribiendo una novela no un cuento.¿Podemos separar el estilo del tema o la idea del argumento? ¿Puede el escritor romper con su manera de pensar de concebir el mundo de visionar el futuro? No, desde luego, porque eso es el estilo literario. El estilo es lo que contiene al escritor. Toda lo cosmogonía que conforma su universo y que únicamente le concierne a él, por estar hecha de sus propias experiencias, tristes, alegres, fantásticas. Claro que existen escritores prolíferos, geniales, que han basado sus libros de viajes o aventuras sin haberlas tenido jamás. Julio Verne viajó muy poco, limitación que suplió mediante un trabajo meticuloso de documentación y una portentosa imaginación. Se escapó de su casa a la edad de 11 años para ser grumete y más tarde marinero, pero, prontamente atrapado y recuperado por sus padres, fue llevado de nuevo al hogar paterno en el que, en un furioso ataque de vergüenza por lo breve y efímero de su aventura, juró solemnemente no volver a viajar más que en su imaginación y a través de su fantasía.
Publicado por jucar2 @ 9:19  | El arte de escribir
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domingo, 27 de mayo de 2007
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Mazarine es una joven estudiante de pintura que vive sola en el Barrio Latino de París. En su casa encierra un valioso secreto que ha sido conservado a través de generaciones y puede cambiar el rumbo del arte. Su mundo se verá conmocionado por la aparición en su vida de Cádiz, un genio de la pintura, creador de un movimiento revolucionario que despierta en ella una pasión sin límites. Con esta fascinante novela, Ángela Becerra, reconocida como creadora del Idealismo mágico, penetra en lo más hondo del alma de los personajes y lleva al límite la eterna dualidad humana.
Publicado por jucar2 @ 11:28  | Libros
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viernes, 18 de mayo de 2007
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El Premio Cervantes 2006, Antonio Gamoneda, consideró ayer en Murcia, a donde se desplazó para asistir al ciclo 'Los Cervantes en Murcia', que este año está dedicado a su persona y que se celebrará hasta el viernes, que el premio "no ha influido de ninguna manera" en su poesía "ni va a influir" y, de hecho, aseguró que "el día que me dieron el Cervantes mi poesía no era mejor que el día anterior".

Sin embargo, diferenció, "luego vienen otros aspectos que son, por un lado, una seria fatiga que empezó no con la recepción del Premio Cervantes sino con una extraña casualidad el día que tenía que recibir el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y se falló el Premio Cervantes a mi favor y empezó en aquella fecha, el 30 de noviembre, una intensificación de los que son movimientos naturales, más viajes a un ritmo muy por encima de mis energías".

"Y hay otra cosa más grave, y es que no logro liberarme de la sospecha e incertidumbre de mis merecimientos, ya que echo la vista hacia atrás hacia mis predecesores y me pongo a temblar", apuntó.

Entre otras cosas, Gamoneda reconoció que desde esa fecha "no he leído ni 25 páginas", pero en estos momentos tiene en su mesilla de noche en Murcia, donde va a pasar unos días, la última novela de José María Merino 'El lugar sin culpa', aunque, aclaró, "soy más bien hombre de relecturas, en mi mesilla de noche de León --donde reside-- está desde hace medio año 'La muerte de Virgilio', de Broch".

En relación a si los premios le han llegado tarde, Gamoneda explicó que hay que tener en cuenta una circunstancia que "podríamos llamar biográfica y es que yo no vivo en el mundillo literario".

En este sentido, argumentó que es "un provinciano" en el sentido de que vive en León, una ciudad pequeña, "ajeno a los mecanismos y a las circunstancias que ciertamente funcionan en el ámbito de la escritura y la creación", lo que le proporciona "un agradable olvido y desentendimiento de estas circunstancias".

SIN IMPACIENCIA POR LOS PREMIOS

Aún así, reconoció que dentro de unos días va a cumplir 76 años y "pudiera decirse que los premios más importantes me han llegado con algún retraso, pero yo no me he dado cuenta de eso, porque no estoy en la expectativa de los premios, por lo que nunca he sentido impaciencia por ellos".

Es más, continuó, "esto me hace considerar que ciertamente yo pueda estar en lo que llaman 'la culminación', que suele coincidir con el cierre del mecanismo creador, y por tanto, estos premios traen consigo un poco de miedo sobre mi futuro ante la página en blanco, es decir, como si en cierto modo avisara de que mi 'negocio', entre comillas, se está acabando".

En esta misma línea, al ser preguntado si él era el candidato del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para los Premios Cervantes frente a otro candidato de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, Gamoneda dudó de que "con las que tienen encima anden preocupados por estas pequeñeces como puede ser la concesión de un premio". "Creo que ni Zapatero ni Calvo tenían candidato", señaló.

HEGEMONÍA POESÍA REALISTA

En relación a la situación de la poesía en España, Gamoneda opinó que "en España es todavía hegemónico un realismo que lleva consigo, a veces, una carga de buena voluntad". Es decir, aclaró, "desde hace no menos de 35 ó 40 años se pretende poner la poesía en un espacio de comprensión amplia, generalizada, que pretende asumir una moral cívica o realizar una crítica social seria".

No obstante, añadió, "hay otras zonas que siguen un realismo que descansa en el relato de la cotidianidad, y todavía hay otra zona en la que ese realismo, más ornamentado, pretende entretener, que caiga bien a la gente".

A su juicio, "estos amigos entre los que abunda los buenos propósitos morales y sociales asociados a la poesía realizan una labor poéticamente reaccionaria".

Sobre este punto, relató que en la Edad Media la poesía "era necesariamente realista porque era necesariamente informativa, pero ahora los aspectos informativos, incluidos los ideológicos, la crítica social y las propuestas morales se pueden hacer a través de medios fuertemente tecnificados". Por tanto, "el lenguaje normalizado que utilizan estos poetas realistas resulta que abandonan la verdadera tradición", apostilló.

Así, reiteró, "el pensamiento poético ha dejado de ser realista, es decir, referido a la realidad exterior, y ha dejado de ser lenguaje informativo, sino que es un acto de creación (se crea lo que no había), de revelación (se revela lo que no se conocía) y no necesita ser realista porque tiene su realidad en sí misma". "Es crear una realidad intelectual, que no tiene nada que ver con la realidad exterior", agregó.

Por otra parte diferenció poesía y literatura, ya que, justificó, "mayoritariamente la literatura, que por otra parte es una creación grandiosa, reposa en la ficción; mientras que la poesía se desprende de la realidad existencial y de la realidad interiorizada por el poeta".

Es decir, "en la poesía se expresa nuestro sufrimiento, nuestro gozo, miedo, deseo, el estado de ánimo ante injusticias, no es ficción, por lo menos la que a mi me interesa, no tiene nada que ver con la ficción, sino que es una emanación de la vida, por eso es una realidad en sí misma". No obstante, advirtió, "la poesía puede estar en cualquier género literario, aclaró".



Fuente: Europa Press 16/May/2007
Publicado por lahechiceradelaluna @ 10:02  | Entrevistas
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sábado, 24 de marzo de 2007
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La invitación para la inauguración de la casa de antigüedades
que alguien había dejado en mi buzón estaba dirigida al
inquilino anterior. Estaba fechada dos meses atrás y decía:
la mesilla de noche
Donde el pasado tiene futuro.
¿Todavía está buscando muebles y complementos que
alimenten sus fantasías?
Si lo suyo es el Art Nouveau, el Art Déco o la parafernalia
anterior a los años sesenta, ¡visítenos!
El texto despertó mi curiosidad, así que decidí visitar el
lugar y el sábado siguiente conduje hasta la zona norte de
la ciudad. La calle estaba en obras y, aparte de una panadería
y una tienda de comestibles coreana, no presentaba
mayores señales de vida. La dirección correspondía a una
galería cuyas tiendas estaban aún vacías o a punto de ser ocupadas.
Al fondo, La mesilla de noche brillaba como un diamante
en la oscuridad, una oscuridad que me hizo tropezar
con un ladrillo y casi caer, pero me salvó el abrazo de una
mujer surgida no sé de dónde. Entre sus senos, a un palmo
exacto de mis ojos, vi el cangrejo azulado.
El cangrejo me transportó directamente a otra época. Me
alejé un poco, miré su rostro bronceado y era ella: Andrea.
Cuando nos abrazamos, noté, con una pizca de melancolía,
que ya habían pasado diez veloces años desde el fin de nuestra
época en Los Ángeles. De este modo quedaba descifrado
el primer misterio: La mesilla de noche era brasileña, hija
de una carioca educada en las trincheras de Venice, en una
California que acababa de vivir Woodstock y que aún tendría
que digerir el Watergate y el fin de la guerra de Vietnam.
No obstante, quedaba otro enigma por desvelar: ¿qué hacía
Andrea tan lejos del mar, en el fondo de una galería comercial
medio desierta de la capital federal, ella, protagonista
de mi primer mediometraje (el hasta hoy desconocido Crimen
en la primavera) y, posteriormente, exitosa modelo?
Convenía indagar:
—¡Todavía recuerdo el estruendo del motor de mi coche
cuando metiste marcha atrás sin embragar!
—¿Marcha atrás?
—¿No te acuerdas? Pensaste que mi coche era automático
y metiste marcha atrás sin embragar. Durante el rodaje...
—¿Rodaje? ¿Qué rodaje?
¿Qué rodaje...? Retrocedí un poco, decepcionado, casi
abatido, pero no tardé en encontrar fuerzas para insistir:
—¡La mesilla de noche! Quién lo hubiera dicho: tú, dueña
de una casa de antigüedades en pleno altiplano central...
Y ella, tras retroceder a su vez para apoyarse en un armario
centenario, con el cigarrillo en la mano, la cabeza inclinada,
el pelo sobre la frente y la voz repentinamente ronca,
recorriéndome de arriba abajo de refilón:
—Anybody got a match?
Entonces sí… El recuerdo de la película fundido en su
parodia. Otro abrazo... La belleza del reencuentro con mi
Lauren Bacall y su humor un tanto cruel.
No obstante, tenía buenas razones para sentirme inseguro.
Durante seis años, a principios de la década de los setenta,
estuve estudiando e intenté hacer cine en Los Ángeles,
mientras pinchaba música brasileña en dos emisoras de
radio y, por las noches, para ganar algo de dinero, trabajaba
como cocinero en Cyrano’s, un restaurante italobrasileño
en Sunset con Cahuenga. Y, aun así, mi carrera comenzó
y culminó con aquella primera película, recibida con
frialdad en las tres proyecciones de exhibición. La obra
había sido corta, las cicatrices serían eternas.
En esa época Andrea vivía con Murilo, un paulista que
exportaba bicicletas a California, al que había conocido en
la playa de Arpoador, cambiando pronto las arenas de Río
por las de Venice, donde ganó un setter irlandés al que bautizó
con el nombre de Jung y un mini-Honda amarillo de
segunda mano. Solía pasear sin rumbo por la trama de autopistas,
escuchando la radio, Jung con la lengua fuera a su
lado. De vez en cuando yo le dedicaba una canción a ella en
la KPFK/FM y, a cambio, recibía una invitación para almorzar.
Murilo siempre se las arreglaba para estar presente en esos
almuerzos, lo que resultaba un poco frustrante. La exportación
de bicicletas es uno de los últimos asuntos de los que uno
quiere hablar cuando todas tus energías están volcadas en los
pequeños valles habitados por cangrejos azules.
Andrea sugirió que saliéramos a tomar un café. Cerró La
mesilla de noche, cogimos mi coche y partimos rumbo al bar
más cercano. En la radio sonaba Meu Benzinho:
Pega minha mão sem ter medo
O que aconteceu vai ser nosso segredo
No era la San Diego Freeway ni la KPFK/FM, pero la
dulce banda sonora y el perfil a mi lado lo confirmaban:
Andrea, después de dos matrimonios e innumerables carreras,
esplendorosa a sus treinta y pocos años, vivía ahora en
Brasilia, donde había abierto una casa de antigüedades gracias
a la herencia que le había dejado una anciana tía. Antes,
había pasado algún tiempo metida en una finca del interior
de Goiás. Para mí, sin embargo, continuaba desnuda, sumergida
en mi bañera, en una de las inolvidables escenas de Crimen
en la primavera.
— Y Murilo, vigilándote en la bañera...
— Ni me lo recuerdes... Murilo...
En las escenas de desnudos Murilo no se despegaba de
nosotros ni un instante. Incluso llegó a imponer duras condiciones
a la producción, entre ellas que Andrea se quedara
en bragas y camiseta oscuras justo hasta el momento de
las tomas. Nuestra actriz, que se consideraba una mujer
independiente pese a vivir fundamentalmente del dinero
que le daba su novio, reaccionó a su manera: mantuvo los
pezones de sus adorables senos firmes bajo la camiseta.
Mientras conducía le pregunté sobre el origen del nombre
«La mesilla de noche», que me hacía pensar en el pequeño
mueble paterno con su despliegue de objetos misteriosos que
habían instigado mi imaginación de niño, en particular
gemelos y cuellos almidonados, llaves y binóculos, junto a
portarretratos y viejos ceniceros. Andrea me habló entonces
de su tía Guilhermina, en realidad su tía abuela, de
quien había heredado hacía año y medio una finca de buen
tamaño en el interior de Goiás repleta de muebles, objetos
antiguos, porcelanas y otras curiosidades. Pero sobre todo
había heredado una historia que me obligó a aparcar en la
orilla del lago Paranoá, pues no existía en toda la ciudad un
bar que estuviera a la altura del pergamino que mi amiga,
poco a poco, empezaba a desenrollar ante mis ojos.
Mesilla de noche.qxp 15/2/07 19:28 Página 8
Publicado por jucar2 @ 12:23  | Primeros capítulos
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martes, 20 de marzo de 2007
A alguien en Bruselas, inspirado, auspiciado, presionado, o lo que sea por las sociedades de derechos de autor, se le ha ocurrido la brillante idea de gravar con un impuesto los préstamos de libros en las bibliotecas.
Alucinante. Se supone que el objeto de las bibliotecas (al menos las públicas) es el de difundir las obras de los distintos autores, de forma gratuita, cumpliendo así varios objetivos que se me antojan cruciales: Intentar fomentar la lectura, acercar los libros de manera gratuita a todo el mundo, dar a conocer a los autores..., la lista podría ser larga.

Ya se están pagando derechos de autor cuando las bibliotecas compran los libros, pues van incluídos en el precio. Ahora, se pretende que tengan que pagarlo de manera múltiple, primero al comprarlos, y después en cada préstamo que se haga de cada libro.

Una auténtica barbaridad vamos, ante la que ni siquiera los propios escritores han podido permanecer indiferentes, y así lo han expresado manifestándose este fin de semana en Madrid, desmarcándose de esa forma del ánimo puramente mercantil y ávaro que caracteriza a las sociedades de autores, y dejándolas solas, en lo que es un intento de aberración absoluta, un atentado contra la difusión de la cultura.
Publicado por jucar2 @ 0:08  | Opinión
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jueves, 08 de marzo de 2007
Europa PressJueves, 8 de marzo 2007

El Grupo Planeta ha lanzado Militaria, un nuevo sello editorial especializado en novela bélica o de historia militar que abarcará todos los periodos históricos, haciendo especial hincapié en la Segunda Guerra Mundial, la Antigüedad o la Edad Media.

Las novelas de Militaria van desde las narraciones de grandes hechos y campañas militares hasta las biografías de personajes históricos que destacaron por su genio en la guerra, siempre en clave de ficción literaria, informó Planeta. Laura Falcó es la directora general de Militaria y José López Jara se ocupará de la dirección editorial.

Los dos primeros títulos de Militaria son "Escuadrilla Azor", de Derek Robinson, y "Cuarteles de invierno", de Alfred Duggan. El catálogo de la editorial, que en este primer año prevé publicar nueve títulos, combinará la presencia de autores españoles con prestigiosas firmas internacionales.

En "Escuadrilla Azor", Robinson narra cómo los pilotos de la Primera Guerra Mundial eran más que soldados y eran tratados como los "caballeros del cielo", pese a que el comandante Stanly Woolley cree que el mito de la caballería se ha esfumado.

Alfred Duggan, en "Cuarteles de invierno", narra las aventuras y desventuras de dos nobles galos de los Pirineos que se ven obligados a unirse al Ejército romano en las campañas de Julio César.

Militaria prevé editar en los próximos meses las novelas "La gran cifra de París", de Julio Albi, "El oro de Stonewall Jackson", de R.J. Mrazek, "Bautismo de fuego", de Alexander Fullerton, "De los vivos y los muertos", de Konstantin Simonov, "La guarida del tigre", de Brent Ferguson, "Mesnada", de Ricardo Ibáñez y "El inicio de la tormenta", de Jeff Shaara.
Publicado por lahechiceradelaluna @ 18:14  | Noticias
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martes, 06 de marzo de 2007
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La literatura hispanoárabe presenta diferencias profundas con las literaturas románicas peninsulares.

Por una parte, el repertorio de autores es amplísimo, aunque las obras de cada uno de ellos no sean tan numerosas. Muchas las conocemos por los testimonios de recopiladores o antólogos, y no por textos de primera mano.

Aunque la investigación avanza notablemente, aún existen dudas en la identificación de autores y datos relacionados con ellos. A esta dificultad se añade la diferencia de criterios al transcribir nombres propios.

En estas páginas intentamos, en un principio, ceñirnos a los criterios de transcripción de la revista Al-Andalus. Sin embargo, problemas tipográficos han impedido reflejar las consonantes enfáticas y las diferentes clases de hache, laguna consciente de esta primera versión de nuestro trabajo. Las vocales largas se transcriben con acento circunflejo sobre la breve, etc.


La visión que ofrecemos es, necesariamente parcial, y obliga a dejar al margen consideraciones generales sobre la literatura árabe: su tendencia al dibujo hecho de letras, a las decoraciones murales con poesías, etc.


Punto importante es el de la relación entre las literaturas árabe y hebrea, más próximas entre sí que a las literaturas románicas. Alguna alusión suelta leeremos, pese a no ser el lugar más adecuado para tratarlas.

El autor de estas páginas es consciente de sus limitaciones, empezando por un conocimiento inseguro de la compleja lengua árabe. Posibles sugerencias y posteriores estudios corregirán los muchos errores de esta primera versión provisional, que se presenta como borrador de un homenaje a la cultura arábigoespañola.
0.- Cuando los musulmanes invaden al-Andalus -la Hispania visigoda-, el año 711, la literatura árabe clásica no se encontraba aún muy desarrollada.


En poesía existían géneros como la casida monorrima y sin estrofas, que debió leerse pronto en la Península. Sus temas son la vida de los camelleros, el desierto, aguaceros, dunas, etc. Reflejan áridas condiciones de vida. Pronto madura, con autores como Sîbawayhi (m.792), al-Jalîl (m.786) o Ibn al-Muqaffâ´ (m.759), traductor del Calila y Dimna. Ademas, comienza la poesía moderna, basada en la metáfora, la Poética de Aristóteles y una moda amorosa, de raíz platónica, semejante al amor cortés. La poesía se hace más breve e introduce temas nuevos y marginales, como los placeres etílicos, etc.

A nuestra Península, llega una élite árabe frente a una mayoría beréber africana y recién islamizada. Estos musulmanes respetaron a los cristianos, manteniendo ciertas diferencias.


1.- El año 756 nombran emir o caudillo de al-Andalus a ‘Abd al-Rahmân I (756-788), príncipe omeya que huye de los ‘Abbâsíes de Oriente. Comienza el emirato (756-929).



La poesía árabe clásica se conocería desde la conquista en al-Andalus, pese a los escasos testimonios: antologías poéticas perdidas y nombres mal conocidos. La sensación que obtenemos a partir de lo que ha llegado hasta nosotros es la de una proliferación exuberante de poetas y escritores, de los que conservamos pocas obras de diferente calidad literaria.

Los reyes y gobernantes andalusíes vivieron la poesía: un poema de Abd al-Rahman I, "A una palma", recuerda su Siria natal y muestra el casi permanente contacto entre Oriente y Occidente. Yudî de Morón (m.813) presentaba en su gramática la de un contemporáneo oriental: Quisaí.

El poeta e historiador Abd al-Malik Ibn Habib (796-853), de Huétor Vega (Granada), viajó a Oriente y redactó una Historia de España con leyendas de la conquista, recopilada y continuada por sus discípulos.

Durante el reinado de Hišâm I (788-796), murió el poeta satírico Abû-l-Majšî, a quien el emir mandó sacar los ojos y la lengua, que, según la leyenda, le creció de nuevo.

El emir al-Hakam I (796-821) cultivó la poesía, entre panegiristas como ‘Abbâs ibn Nasih de Algeciras, educado en Arabia e Irak entre los "modernos", o Girbib, ibérico toledano, enfrentado a Córdoba.
Bote con inscripciones árabes
de la época omeya (h.968)


El prestigio cultural de Oriente trajo a al-Andalus al cantor bagdadí Ziryab (m.857), invitado por al-Hakam I, y recibido por Abd al-Rahmân II. Ziryab, acompañado por otros poetas orientales -Sulaymán al-Samí, Alún, Zarqún, etc.-, representó el movimiento de los "modernos". Impuso poesía, modas, alimentos y formas de vida orientales, por lo que fue criticado.

Con ‘Abd al-Rahmân II (821-852), Abbas ibn Firnas, astrólogo, intentó volar, vestido de pájaro, en la Ruzafa de Córdoba. Astrólogo también y poeta -como Ubayd Allah ibn Qarlumán- fue ‘Abd Allâh ibn al-Šamir.

Nacido en Jaén, Yahya ibn al-Hakam al-Bakrí (770-864) -llamado por su belleza al-Gazal- pagó sus sátiras a Ziryab exiliándose a Irak. Dejó una archuza -poema en verso, acaso épico- hoy perdida, sobre la conquista de España.

Reinando Muhammad I (852-886), la lírica árabe brilla con los poetas neoclásicos, que recuperan la casida tradicional, a la que suman las metáforas de los modernos. Pronto la cultivó en al-Andalus Abu l-Yusr al-Riyadi, sectario del ismâ`îlismo. Destacan el satírico Mu´min ibn Sa`id (m.880) o `Uiman ibn al-Mutanná (m.886), que cantó el amor de los efebos.

En historiografía conservamos fragmentos de Mohamed Ibn Muza al-Râzî (m.886), retomados por sus descendientes.

El poeta Abd Allah ibn Abd al-Aziz, visir, recibió las sátiras de Mumin ibn Said. Sabemos de otra archuza escrita por Tamman ibn Alqama (801-896).

También redactó poesías el emir Abd Allah (888-912). De su época son Ibrahim ibn al-Hayyay, señor de Sevilla, y Sa`îd ibn Yûdî de Elvira, cantor de batallas, símbolo del guerrero valeroso y amante, de posible aire prebecqueriano. En Jaén vivieron los poetas `Ubaydis ibn Mahmûd y Lubb ibn al-Sâliya.
Último qufl y jarcha de una moaxaja
hispanohebrea, que imita las hispanoárabes


Frente a esta poesía culta, una vía popular se abre ahora en forma de poesía estrófica, con la moaxaja. Utiliza expresiones coloquiales y palabras o estribillos romances, de origen mozárabe.

Posible inventor de la moaxaja sea un poeta ciego de Cabra: Muqaddam ibn Muafá (m.912), o Muhammad ibn Mahmud, acaso de origen hispánico. La estrofa se construye a partir de un estribillo, en árabe coloquial o en mozarabe, llamado jarcha -salida-, que marca la rima de la moaxaja.


2.- El año 929, `Abd al-Rahmân III (912-961), se proclama califa, independizándose aún más de Bagdad.

Al-Andalus alcanza su madurez literaria, con antologías, muestras de la excelente poesía andalusí, en competencia con la oriental. Prospera el adab, género que trata las materias necesarias para la instrucción de la persona. Su variedad temática lo hace, a veces, poco coherente, pero atrae y ofrece libertad creativa, con su mezcla de versos, prosas o textos propios y ajenos.

Ibn `Abd Rabbi-hi (860-940), titula al-`Iqd (el collar) su libro de adab. Trata de política, diplomacia, estrategia militar, religión, literatura, etc. Cultiva la casida neoclásica, aunque critica las modas de Ziryab. Pese a sus poemas laudatorios, prueba el progreso literario andalusí, por más que al-Qalfât (m.915) llamara La ristra de ajos a esta obra maestra. Su sobrino Said Ibn `Abd Rabbi-hi (m.953) perfeccionó la moaxaja.


Otras poetas son Utmán ibn Rabía de Sevilla (m.922) o Muhammad ibn Hisam al-Marwaní (m.951), Abd al-Malik ibn Yahwar, Mundir ibn Said al-Ballutí (886-966) o el propio califa Abd al-Rahmán. Destacan Ibn al-Attar y la poetisa Hafsa bint Hamdún.
Gran parte de los mozárabes cristianos, deslumbrados por la cultura árabe, descuidaron sus rasgos culturales. Las autoridades cristianas se dirigieron a ellos en árabe. Conservamos una versión árabe de los cánones eclesiásticos, realizada por el presbítero Vicente, y otra de la Biblia, de mediados del siglo X. Además, son frecuentísimas las anotaciones de mozárabes en árabe a manuscritos latinos.

La historiografía despunta con Ahmad al-Râzî (m.955), hijo del ya citado Muhamad. Trata los reyes de al-Andalus, según fuentes latinas, y lo siguió en su Historia de rebus Hispaniae (1243) el castellano Rodrigo Jiménez de Rada. La literatura castellana conserva hoy su Crónica del Moro Rasis.
Traducción de los
Cánones, de 1049


El libro Ajbâr maymû`a, serie de notas históricas de fines del siglo X y principios del XI, concluye en el reinado de Abd al-Rahmân III. Muestra una actitud favorable a lo musulmán.

La filosofía hispanoárabe comienza con el neoplatónico Ibn Masarra (Córdoba, 883-931). Parte de sus obras se ha perdido, pero conocemos las lecturas de lo que él creyó texto de Empédocles. Influye en la escolástica europea medieval.

Discípulo suyo fue el poeta Muhammad al-Hazdí Ibn Hâni´ de Elvira (m.973), perteneciente a la secta isma`ilí, simpatizante de los Fâtimîes de Ifrîqiya (Túnez), donde emigró. Muere en Egipto, asesinado en oscuras circunstancias.

Abû Bakr Muhammad Ibn al-Qûtiyya (m.977), cadí de Córdoba, fue historiador, descendiente de godos, como indica su nombre
-' el Godillo'-. Se muestra partidario de los hispanos anteriores al Islam en su Historia de la conquista de España. Dejó un Libro de los verbos, además de continuar el Ajbâr maymû`a. Destaca su obra poética.

Al-Zubaydî (918-989) fue maestro de gramática de Hišâm II. Escribe poesia moral y religiosa de interés. También continuó el Ajbâr maymû`a. Redactó biografías de gramáticos y un tratado sobre la lengua vulgar.


Durante el reinado del califa al-Hakam II (961-976) vivió Ibn Faray de Jaén (m.970), autor de una de las primeras antologías andalusíes: El libro de los huertos, que compite con las orientales. Aunque perdida, se ha reconstruido en parte. Ibn Faray destaca en la poesía floral. El Kitâb al-tasbîhât, es la antología poética de Muhammad ibn al-Hassan al-Kattânî (949-1029).

Ibn al-`Arîf (m.999) examinaba a los poetas que formarían la corte de Almanzor. Fue enemigo del oriental Sa`id (m.1026 en Sicilia), que presumía de haber leído todos los libros, y cuyo adab Kitâb al-Fusûs, acabó ahogado en el Guadalquivir.

El geógrafo al-Warrac de Guadalajara (904-973) dejó un libro sobre caminos de África.

Al-Jusanî de Qayrawân (m.971) escribió una Historia de los jueces de Córdoba, colección de biografías y anécdotas.

Entre los autores y libros llegados de Oriente destaca Abû ´Alî al-Qâlî de Bagdad (901-967), llamado en 941. Redacta un Libro de los dictados y un Libro de rarezas, próximos al género adab. También al-Muhnad y Muhammad ibn al-Azraq, junto a las poesías de Mutanabbi y otros neoclásicos orientales.

Cronista de al-Hakam II fue `Isâ ibn Ahmad al-Râzî (segunda mitad del X), hijo de Ahmad, el moro Rasís. `Arîb ibn Sa´d (m.980) de Córdoba compendió la historia del Tabarí. Escribe sobre la evolución del feto y un calendario para agricultura. Otros historiadores fueron Ibn al-Sabânisiyya y Abû Bakr ibn Mufarriy al-Ma`âfirî (909-1039).

En lexicografía destacan Ahmed ibn Ibân ibn Sayid (m.993), con su Libro del sabio y Saíd al-Rabaí (m.1026) con el Libro de las perlas.

Poetas de la época de al-Hakam fueron Yahyâ ibn Hudayl (917-998), Abu Yafar al Mushafi (m.982), enfrentado a Almanzor (976-1002), y Muhammad ibn Sujays (m.1000), neoclásico y poeta de fiestas califales. Yûsuf ibn Hârûn al-Ramâdî (m. 1012-3), conocido como Abû Ceniza, fue enemigo de al-Hakam y Almanzor. Escribe moaxajas. Perseguido y, posteriormente, perdonado, marchó a Barcelona en 986. También Ibrahim ibn Idrís al-Hassaní pagó su sátira a Almanzor con el exilio en África.


Muhammad ibn Qádim introdujo en la poesía erótica el amor udrí, variante del platónico.

Maslama de Madrid (m.1004) es autor de un Tratado del astrolabio, un Comentario a las tablas del Joarizmi y la Enciclopedia de los hermanos de la pureza. Esta última lo sitúa en una línea mística, relacionada con la astronomía, la religión o la magia. Se le atribuyó el Picatrix, recetario de conjuros y amuletos, traducido al castellano por Alfonso X.

Poetas neoclásicos de la corte de Almanzor fueron Ibn Darrây al-Qastallî (Jaén, 958-1030), considerado casi gongorino, e Ibn al-Iflîfî de Córdoba (963-1049). De Muhammad ibn Mas`ûd al-Bayyanî dice la leyenda que le salvó de la cárcel un avestruz, pero Abû Marwân al-Yazîri murió en ella en 1003, prisionero de Almanzor. Ibn Burd al-Akbar fue literato y abuelo de Ahmad Ibn Burd al-Asgar (947-1027), autor de una Epístola de la espada y el cálamo. `Ubâda ibn Mâ´al-Samâ´, confundido con Muhammad ibn `Ubada al-Qazzâz, escribe poesia popular y moaxajas. A Muhammad ibn Mas`ûd, autor de poesía desenfadada, le consideramos un precedente de Ibn Quzman.


3.- Con califas como Abd al-Rahmán V al-Mustazhir (m.1024), poeta reconocido, vemos el crepúsculo del califato. Ahmad Abû `Âmir ibn Šuhayd de Córdoba (992-1035), protegido de Almanzor y autor de la antología poética Hanut Attar, que incluye fragmentos de época califal, escribió la Risâlat al-tawâbi wa-l-zawâbi` (Epístola de los genios) o, viaje sobrenatural, semejante a la Comedia de Dante, en que habla a los daimones de diversos poetas. Es una obra sobre crítica literaria, para competir con Oriente. Se le asocia con el estoicismo senequista por su poesía culta y original, que defiende la predisposición natural del poeta desde su nacimiento. Vícima de sus sátiras fue Ibn al-Hannât (m.1045).


Entre los escritores de este momento destacan al Sarîf al-Talîq (961-1009), de la familia Omeya, e Ibn al-Kinânî (s.XI), autor de Muhammad wa-Su`dâ, perdido, pero que pudo haber sido un tipo de romance.

El cordobés Ibn al-Faradî (962-1013) trató la historia y la biografía. Brilló en la poesía religiosa y murió asesinado en la revuelta beréber.

Abû l-Mugîra ibn Hazm (m.1047), primo de Ibn Hazm de Córdoba, dedicó su poesía amorosa a una esclava de Almanzor. Ibn Fatûh pasó a la historia por una maqama, sobre poetas andalusíes. Ibn Saraf de Qayrawân (1000-1067) inmigró a nuestra Península, donde recopiló textos, al margen de su propia poesía.

Abû Omar ibn Abd al-Bar (978-1070) es autor de unas vidas de los alfaquíes de Córdoba.

Pero la figura más brillante de esta época es Ibn Hazm de Córdoba (994-1063). Hijo de un visir de Almanzor, su familia sufrió la caída del califato. Así, Ibn Hazm se exilia por diferentes taifas de al-Andalus, y sueña con su restauración.


En Xátiva escribió El collar de la paloma, hacia 1020, bajo la influencia neoplatónica del amor udrí, añadiendo detalles autobiográficos y documentales. Tras los azares del califato, fue visir de Abd al-Rahmân V, lo que pagó con la prisión. Se muestra zâhirî, frente a la escuela malequí, en su Historia crítica de las religiones, de hacia 1028.

En el exilio recorrió varias taifas: Sevilla, invitado por al-Mu`tadid, Mallorca... Murió en Huelva, en la casa de sus antepasados.

Trató diversos géneros literarios, como la historia, en su Naqt al-`Arûs donde no disimula defectos de los gobernantes, o la moral en Los caracteres y la conducta, junto a su Epístola apologética de al-Andalus y sus sabios. Su poesía es culta, aristocrática y original, pese a conocer bien la clásica de Oriente.

Ibn Hayyân de Córdoba (987-1067), trató a Ibn Hazm. Dejó una brillante Historia -al-Muqtabas- que sigue a los Rasis y a historiadores anteriores. De su Matîn, que trató la historia contemporánea, quedan fragmentos.
Publicado por jucar2 @ 16:18  | Historia y Literatura
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lunes, 05 de marzo de 2007
Narrativa

1 - La catedral del mar - Ildefonso Falcones
2 - Corsarios de Levante - Arturo Pérez Reverte
3 - Todo bajo el cielo - Matilde Asensi
4 - La fortuna de Matilda Turpin - Alvaro Pombo
5 - Mujeres de Manhatann - Candace Bushnell
6 - Kafka en la orilla - Haruki Murakami
7 - Escucha mi voz - Susanna Tamaro
8 - Siete cuentos fronterizos - Georges Moustaki
9 - En tiempo de prodigios - Marta Rivera de la Cruz
10 - La noche del oráculo - Paul Auster


POESIA

1 - Cantares - Fernando Pessoa
2 - Tara - Elena Medel
3 - O el poema contínuo - Heberto Helder
4 - Poesía 1979-1996 - Luis Alberto de Cuenca
5 - Los 99 haikus - Ryookan
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